Resiliencia, ¿western o success story?

 

                  Recordando el concepto de resiliencia, como esa capacidad del ser humano para sobreponerse a tragedias, períodos de dolor emocional o traumas, sin que la vida quede truncada por ello, doy paso a este segundo artículo que ahonda en el concepto.

Nos dice B. Cyrulnik en su libro Autobiografia de un espantapajaros que cuando hemos vivido a una corta edad experiencias traumaticas graves, es necesario para desarrollar una actitud resiliente, tener por lo menos una persona de referencia que confíe en nosotros, que pueda creer sin juzgar y este dispuesta a escuchar esos relatos íntimos que tanto cuesta expresar.

Decididamente el trauma, sean cuales fueren las circunstancias, instala un abismo en el origen del individuo y desgarra los vinculos con los allegados y con la sociedad. Los niños que se esconden para no morir, luego escondenn el hecho de haberse escondido. Las personas a quienes se les ocultan sus orígenes o que estan obligadas a ocultarlos nos enseñan que nuestra identidad se compone a traves de un relato. Pero esas personas tambien nos explican que ese relato intimo debe estar en armonía con los relatos del ambiente que las rodea (familiares, sociales y culturales) para que el sujeto pueda compartir la existencia del prójimo. Una grieta profunda en el origen del sí mismo perturba la identidad (niveles neurológicos). Un relato no compartible desgarra las relaciones.

Los niños son capaces de elaborar relatos mucho mas coherentes y a edad mucho mas temprana de lo que se suponía. Cuando estan embotados por una desdicha, creen que no hay que hablar de ella porque les han hecho callar. Pero en cuanto alguien les ayuda a expresarse contándoles las historias de Pulgarcito o Piel de asno, comentando sus dibujos, hablándoles de lo que estan sintiendo, terminan por admitir: “No sabía que iba a poder contar todo esto“.

Desde el momento en que uno le propone una relación, el pequeño herido comienza a soñar e intenta crear una narración cuyo desenlace le da esperanzas: “Papá se volvería cariñoso, nos querríamos mucho e iríamos a pasear, seríamos ricos“. Ese sueño intencional, esa puesta en escena de una felicidad imaginada, crea un sentimiento de bienestar que permite escapar de lo real doloroso:  “Lo imaginario […] proporciona al ser humano la posibilidad de liberarse de la realidad, de concebirla de otro modo, […] gracias a representaciones o situaciones que en ese momento sustituyen la realidad exterior”.

La resiliencia, no es un relato de éxito. Es la historia de la lucha, generalmente de un niño, empujado hacia la muerte que inventa una estrategia para retornar a la vida. Esta mas cerca de un western que de una success story. Lo que crea el suspense en una historia de vida resiliente no es el fracaso que se produce al comienzo del filme sino la pugna posterior, es decir, el devenir imprevisible que ofrece soluciones sorprendentes, a menudo novelescas.

Y ahora … podeis… disfrutar este video…

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