Reivindicando el “pero”

Una de los primeros ejemplos que se suelen poner en PNL sobre la influencia del lenguaje en la mente es el de la palabra “pero”. En el ejemplo clásico, uno dice una frase que contenga la palabra “pero”, y luego la sustituye por “y”, “aunque” o da la vuelta a los elementos de la frase.

Hoy hace bueno pero mañana lloverá.

Hoy hace bueno y mañana lloverá.

Hoy hace bueno aunque mañana lloverá.

Mañana lloverá pero hoy hace bueno.

Observa lo distinto que resulta decir la misma información de diferente manera, cómo las palabras escogidas influyen en la forma en que se interpreta el mensaje.

Las conclusiones que habitualmente se sacan de este ejercicio suelen dejar al pobre “pero” en mal lugar: elimina lo que se haya dicho justo antes de él, “si … pero” es como decir “no”, el “pero” enfrenta ideas que no tienen por qué ser excluyentes, …

En este artículo quiero reivindicar a esta palabra, y para ello voy a ofrecer una sencilla técnica en la que usamos sus características a favor.

Reivindicando el “pero”

Esta técnica está pensada para trabajar el diálogo interno. Si alguien tiene un diálogo interno poco constructivo, en el que se repiten frases negativas – “soy una calamidad”, “no voy a ser capaz”, “siempre me pasa lo mismo”, … – puede encontrar difícil eliminar o cambiar estas frases por otras en positivo. Es posible que sea un cambio demasiado radical, y no suenan convincentes. En este caso, se puede intentar una técnica menos directa, aunque quizá, precisamente por eso, más efectiva:

Cuando detectes una frase poco constructiva en tu diálogo interno, termínala y, a continuación, añádele “pero …”

Si además eres de esas personas cuyo diálogo interno tiene entonación, termina la frase con la entonación arriba, como cuando la dices para que alguien termine la frase. Haz la prueba y observa lo que sucede en tu interior.

Nuestra mente es una máquina de rellenar huecos. Es como entendemos el mundo. Si dejamos una frase como ésta sin terminar, automáticamente nuestra mente la termina y, dada la naturaleza de la palabra “pero” surgirá algún pensamiento que suavice, desactive o complemente el anterior. Además es más fácil de asimilar que si oponemos directamente una idea ‘inventada’, ya que este pensamiento suele surgir de nuestra propia experiencia y nuestra mente no lo trata como un elemento extraño.

Como a mí me gusta: técnicas sencillas para cambios profundos.

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