Pistas para enseñar. Pista 28. No me interrumpas, cariño.

¿Has estado últimamente en usa de esas conversaciones en las que se compite por el turno de palabra? Revisa la experiencia. ¿Cómo fue? ¿Y si hubiera sido diferente? ¿si se hubieran respetado los turnos de palabra? ¿Cómo habría sido?

Chris Davies tiene su opinión al respecto, y la expone en este artículo.

Pista 28. No me interrumpas, cariño.

Cuando crecí pasé mucho tiempo con mi abuela. Era una dama maravillosa y una de sus mayores cualidades era que me escuchaba – y a otra gente – con mucha atención. Incluso cuando ya pasaba de los ochenta años la gente comentaba qué conversadora más atenta, interesada e interesante era. Cuando me escuchaba sabía que tenía la atención completa de sus ojos azules, y lo que había detrás de ellos. Quizá por ser una gran y atenta oyente, insistía en un comportamiento recíproco. Recuerdo claramente que me decía en numerosas ocasiones: “No me interrumpas cariño”. Yo pensaba que ya sabía por qué no debía interrumpir, porque ella me lo decía. Era algo ruda. Ahora en cambio, mientras leo “Time to Think” (Tiempo para pensar) de Nancy Kline, me doy cuenta realmente de lo importante que es.

En este libro Nancy Kline describe lo que llama el Entorno Pensante. El Entorno Pensante tiene diez condiciones que, cuando están presentes, permiten a las personal pensar por sí mismas – con rigor, imaginación, coraje y elegancia. La primera de las diez condiciones – escuchar – es de lo que trata esta pista. Pero no simplemente escuchar. Escuchar con la atención completa y sin ningún asomo de interrupción.

Muchas, probablemente la mayoría, de las conversaciones que escucho tienen esto en común. La gente se interrumpe. Mucho. Ms Kline identifica ocho razones por las que nos interrumpimos que listo más abajo. Antes de que las leas una advertencia: si disfrutas de ese tipo de conversaciones donde todo el mundo se interrumpe regularmente y quieres continuar así, sáltate el siguiente párrafo, ya que difícilmente volverás a interrumpir a nadie después de leer las ocho razones que siguen.

Ocho cosas que nos decimos a nosotros mismos para justificar interrumpir el proceso mental de otra persona:

  • mi idea es mejor que la suya.
  • si no interrumpo nunca conseguiré expresar mi idea.
  • ya sé lo que van a decir.
  • no necesitan terminar su idea – ya que la mía es una mejora.
  • no hay nada de su idea que pueda mejorar con más desarrollo por su parte.
  • es más importante para mí que vean que tengo una buena idea de lo que es estar seguro de que hayan completado la suya.
  • interrumpirles les ahorrará tiempo.
  • soy más importante que ellos.

No es un conjunto muy atractivo de atributos que aceptar cuando interrumpimos. Una de las características de las interrupciones que es particularmente habitual es terminar la frase de alguien por él. Kline no es muy elogiosa con esto. Terminando la frase de alguien, continúa, estamos asumiendo que:

  1. no pueden terminar ellos antes de que se acabe el mundo.
  2. nuestras palabras serán las suyas – o mejores.
  3. no les molestará si les interrumpimos, y esperar otro milisegundo a que terminen nos causará daños irreparables.

Continúa describiendo cómo permitir que la gente termine de hablar en reuniones, conversaciones personales y cualquier interacción humana de hecho ahorra tiempo. Probé esto en cuanto tuve la oportunidad cuando lo leí. Funciona.

La semana pasada nuestra compañía de teatro tuvo una serie de actuaciones durante una semana en una escuela. Incluía una larga sesión de planificación cada día después de que los estudiantes se hubieran ido a casa. Este proceso llevaba bastante tiempo, porque cinco personas tienen cinco ideas sobre cómo hay que proceder. Lo que hicimos fue introducir la rutina de escucha de tres minutos apuntada en el libro. Funciona así:

  1. Se acuerda el asunto que se va a discutir. En nuestro caso de la semana pasada “¿qué crees que debemos hacer con los alumnos mañana?”.
  2. Cada persona tiene tres minutos para responder la pregunta. Durante los tres minutos, que se cronometran, nadie interrumpe por ninguna razón. Si se desea se pueden ir tomando notas.
  3. Al final el grupo comprueba si se ha reunido suficiente información. Si no, se establece otra ronda de tres minutos (o dos, o los que se acuerde).

Encontré que es una experiencia mágica. Como dice Kline no es bueno ser interrumpido. Es mejor no ser interrumpido. Saber con certeza que no vas a ser interrumpido es cualitativamente diferente. El proceso fue mejor para mí cuando estaba hablando, ya que sabía que podía hacer una pausa mientras articulaba un pensamiento antes de compartirlo, sin miedo de perder mi turno. También era capaz de escuchar mejor, ya que no tenía que comentar, o parecer inteligente, o colaborador, o nada de nada. Simplemente podía escuchar. Quizá lo mejor era el hecho de que en menos de quince minutos (no todo el mundo usó todo su tiempo) teníamos una imagen clara de lo que pensaba el grupo. Como ocurrió esa vez, generalmente encontramos que estamos de acuerdo.

Este sistema de dar a todos espacio para ser escuchados no es nuevo, por supuesto. Yo utilizo regularmente versiones del mismo cuando hago coaching en grupos y sesiones de terapia y también sesiones de drama con la compañía de teatro Bamboozle. Mi punto de vista era que esto va esencialmente sobre respetar a los individuos. Lo que aprendí leyendo “Time to Think” es que permitir tiempo y espacio a la gente para terminar lo que están pensado y diciendo, no sólo ahorra tiempo, también mejora su poder de pensamiento.

Terminaré con una cita poderosa del libro: “El hecho de que la gente haya parado de hablar no significa que haya parado de pensar. … . Cuando alguien está en silencio así, están ocupados. Están en un ‘paseo’ solitario. … . Su ‘paseo’ es de gran calidad precisamente porque saben que tú estás esperando mientras están ‘fuera’. Es un momento privilegiado para to: no lo arruines. … . Ni la persona ni el silencio necesitan que las rescaten. Sólo necesitan atención”.

O como decía mi abuela “no me interrumpas, cariño”.

Sugerencias

1. La próxima vez que estés con un grupo – de estudiantes, adultos, la familia o un compañero – prueba la regla de escucha de los tres minutos. Si es un grupo de 30 estudiantes puede que sea necesario convertirla en la regla de los 30 segundos.
2. Cuando alguien te esté hablando y se calle, espera y observa lo que sucede.

http://cdatraining.co.uk/tip_detail.asp?TipID=34

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One thought on “Pistas para enseñar. Pista 28. No me interrumpas, cariño.

  1. ¡Brutal y esclarecedor!
    A mí, que tengo que hacer grandes esfuerzos por no acabar las frases de la gente para “coger mi turno” (bueno, en realidad, me veo reflejado en los ocho puntos) cosa que me estoy trabajando porque soy muy consciente de ello, este artículo me ha iluminado un poco más a ser más consciente todavía y me voy a valer de él para, a modo de ancla, tenerlo siempre presente.
    Gracias, Josu

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