Pistas para enseñar. Pista 27. Encuadrando las preguntas.

A veces cuando alguien hace una pregunta ya está dando la respuesta ¿no os parece?. En este artículo Chris Davies nos habla sobre la manera de hacer preguntas y cómo influye en la respuesta que se recibe.

Pista 27. Encuadrando las preguntas.

“Cómo hagamos una pregunta, o una afirmación, tiene un profundo efecto sobre la respuesta que probablemente obtengamos, y la dirección hacia la que probablemente vayamos”.

Esta semana voy a impartir un curso de formación para artistas que trabajan con jóvenes. Para mí, una de las partes más interesantes de los 3 días es la atención que vamos a dar a cómo hacemos las preguntas. Aunque en un nivel es muy sencillo: haces una pregunta cuando quieres una respuesta, raramente es tan directo. Las preguntas nos dirigen en determinadas direcciones y la forma en la que las hacemos dan un mensaje acerca de la forma en la que funcionamos.

Una pregunta como “¿cuál es la capital de Francia?” tiene una respuesta correcta. Por tanto es un test. Bajo mi punto de vista los estudiantes ya tienen suficientes tests en sus vidas sin que yo me sume a ello. Este tipo de pregunta usada con adultos puede recordarles sus días en el aula, y si son parecidos a mí no es un buen sitio para recordar. Si quiero que la gente sepa cuál es la capital de Francia la mejor manera es decírselo, no preguntárselo. (Por cierto, es París).

Una forma aún peor de test es una en la que a primera vista no parece un test. Por ejemplo: “¿puede alguien decirme nombres de ciudades de Francia?” suena como una invitación para responder con el nombre de cualquier ciudad de Francia. En cambio, algunas veces preguntas como estas son hechas por alguien que está buscando una respuesta: “París”. Entonces, las contribuciones que van saliendo – Marsella, Lyon, Toulouse – son recibidas con una especial falta de entusiasmo hasta que ¡bingo! al fin alguien dice “París” y se ha dado la respuesta requerida. “Bien” responde. Los estudiantes pronto caen en la cuenta de esto. Aprenden a detectar tests disfrazados como preguntas y normalmente dejan de contribuir por si estuvieran equivocado, lo que no es muy divertido, o en caso de que tengan razón y sean etiquetados como “empollón”, lo que es todavía menos divertido. Una situación perder-perder. Si tengo una intención posterior, seamos claros con ella. “Hoy vamos a hablar sobre París, que es la capital de Francia …” y entonces entrar en la materia interesante.

Por supuesto, hay ocasiones en que necesitemos saber qué saben los estudiantes. Por ejemplo es útil conocer qué recuerdan de la última sesión antes de comenzar la siguiente. En estos casos puedo evitar la trampa de los tests preguntando:

“Veamos qué recordamos de lo que hicimos ayer”.

Utilizando “veamos”, “recordamos” e “hicimos” en la frase, nos da la oportunidad de aportar algo al recordatorio si no sale nada, ya que somos “nosotros” los que estamos recordando. Así que si hago esa pregunta y hay silencio puedo decir:

“Bueno, lo que yo recuerdo es …” que generalmente incita a los demás a indicar lo que recuerdan.

Si, en cambio, hubiera preguntado: “Decidme lo que recordáis de lo que hicisteis ayer”, y sigue un silencio, lo que es más probable, ya que se han percatado del test con sus peligros inherentes, estoy forzado a darles una respuesta. Esto refuerza su creencia de que no hay motivos para contestar lo que les voy a decir de todas formas. Pueden incluso ser perdonados por preguntarse por qué pregunté al principio, ya que aparentemente sabía la respuesta.

Cuando quieres una respuesta concreta a una pregunta específica.

Si estás buscando una respuesta concreta a una pregunta, reconsidera si hay algo más interesante que puedas preguntar. Si quieres que salga “París” como la capital de Francia, simplemente díselo – “París es la capital de Francia” – y muévete a algo más interesante como “me pregunto cómo es que París se convirtió en la capital de Francia”.

La estructura de la pregunta también determina el modo de trabajo que opera en el aula o el seminario. Por ejemplo: “Lo que quiero que hagáis es …” les pide que obedezcan tus instrucciones y te pone en una posición de autoridad. Es un contexto diferente de “lo que necesitamos hacer es …” que da el mensaje de que estamos juntos en esto.

A veces queremos hacer una sugerencia a un grupo sin decirles lo que tienen que hacer. Es ese caso algo como: “lo que podemos hacer es …” da el mensaje de que eso no tiene por qué suceder, podemos hacer otra cosa, tenemos alternativas. Al mismo tiempo presenta en la mente del grupo una posibilidad que no existía antes. “Lo que podemos hacer es considerar cómo reducir la cantidad de energía que gastamos”, invitará obviamente a consideraciones medioambientales.

Hasta la próxima pista diviértete encuadrando preguntas para que te lleven donde quieras ir.

http://cdatraining.co.uk/tip_detail.asp?TipID=33

Anuncios

One thought on “Pistas para enseñar. Pista 27. Encuadrando las preguntas.

  1. Siempre es genial Chris Davies, pero en “encuadrando nuestras preguntas” va implícito el arte de conseguir del “otro” (alumno, paciente, cliente…) su propia vision del mundo, la su-gestion de alternativas, la comun-union segun como las planteemos, la con-pasion de sus respuestas y del contenido… en fin un maestro.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s