Pistas para enseñar. Pista 21. Quitar el peso de la expectación de los estudiantes

¿Has sentido alguna vez que la presión de hacer las cosas bien limita nuestra capacidad? ¿O que las tareas que mejor realizamos son aquellas que no importan demasiado cómo salgan?

Chris Davies nos escribe sobre esto en su artículo.

Pista 21 – Quitar el peso de la expectación de los estudiantes

“Es lunes por la mañana y los alumnos de tres escuelas especiales han llegado al teatro Haymarket de Leicester. Todos tienen severas y múltiples dificultades de aprendizaje, muchos muy profundas pero todos pueden presentarse, bien hablando, bien mediante signos y eso ayuda a romper el hielo.

Nadie sabe qué esperar, así que es una procesión excitada pero ligeramente saltarina que sigue el ruido de tambores hasta el estudio. Cruzar el umbral es mágico. El espacio está cálido y suavemente iluminado y tiene un efecto calmante instantáneo, incluso para aquellos niños que se comunican sólo con gritos. Hay envueltas formas misteriosas en papeles, como montañas. Nos sentamos en el suelo en lo que es obviamente una playa, rodeada de guijarros y blanqueada por el sol, y observamos embelesados cómo la actriz que los niños han conocido como Rachel Dickinson se transforma visiblemente en su carácter, Mem-mem.

Se pone un abrigo de retales de muchos colores, se enrolla un pañuelo en su cabeza como una gitana, introduce unos pies cansados en unas zapatillas y se sienta balanceándose en una obvia perplejidad en una mecedora de respaldo alto. Hay un silencio total e intriga mientras toca los objetos de la costa, una jaula, un cubo con pescado muerto, una bolsa de piel, una escoba marrón. Es lento, deliberado, hipnótico. La vemos agitar su cabeza con desconcierto y vuelve a su silla.”

Esto es un extracto de un artículo de Pat Ashworth que apareció en “The Stage” el año pasado. Describe el comienzo de una de las obras de la compañía de teatro Bamboozle. Mem-mem estaba desconcertada porque había perdido su memoria y los estudiantes comenzaron a preguntarse con ella qué podía significar para ella cada uno de los artefactos a su alrededor.

Así que los estudiantes trabajaron en grupos pequeños con uno o dos de los objetos para crear lo que ellos pensaron que podía haber sido una escena de su vida. Entonces fueron animados a acercarse a Mem-mem, en su silla, para decirle o enseñarle lo que habían descubierto o para hacerle una pregunta. Para algunos estudiantes, como Joe, acercarse a Mem-mem por sí mismo, con el resto del grupo mirando era bastante abrumador pero parece que aceptó el reto.

Dejadme contaros algo sobre Joe. Tiene unos 16 años, delgado, alto para su edad y tiene una sonrisa agradable, algo tímida pero cómplice. Tiene autismo y no habla demasiado, ciertamente nunca cuando hay público. La escuela a la que va hace un montón de trabajo de teatro y presenta obras escolares con regularidad. Joe siempre está incluido pero nunca habla en el escenario. Así que el personal de esta escuela estaba intrigado por ver cómo se las apañaría en esta situación.

Mientras Joe se acercaba a Mem-mem, balanceándose en su silla, dudó y miró atrás hacia mí y el grupo, quizá necesitando reafirmación, quizá preguntándose si podría volver atrás, no sé qué estaba pensando. Yo no quería ir y ayudarle, o mandarle otro estudiante para que fuera con él, ya que quería darle la oportunidad de elegir si eso era lo que quería hacer. Al mismo tiempo le quería dar un apoyo algo neutral si quería continuar. Así que me mantuve en silencio e hice un gesto hacia Mem-mem y me encogí de hombros como diciendo “No sé – tú mismo”. Esta estrategia está diseñada para hacer dos cosas paradójicas. Por un lado quita el peso de la expectación a Joe dándole la impresión de que no hay una manera correcta de hacerlo y que no importa mucho de cualquier forma – si va o no. Por otro lado pone la responsabilidad directamente sobre él indicándole que no voy a hacerlo por él – o lo hace, le pregunta a Mem-mem, o no lo hace.

Una de las claves para conseguir que este enfoque sea efectivo es ser honesto cuando sugerimos que no importa si Joe lo hace o no. Si no lo hubiera hecho entonces habría continuado con otra cosa. Habría sido importante no caer en la trampa de coger a algún otro para hacerlo, como si hubiera dado el mensaje de que tenía que hacerlo después de todo.

Algunas veces hacer una tarea “no demasiado importante” es la mejor manera de habilitar a un estudiante dubitativo para que intente algo. Elimina la expectativa de éxito, y la expectativa de éxito, mientras puede motivar a algunas personas, es para muchas un equipaje demasiado pesado para llevar, así que se rinden.

He encontrado que el encogimiento de hombros “no importa demasiado” es una forma muy efectiva de apoyar a los estudiantes a hacer lo que generalmente no intentan, por miedo al fracaso o vergüenza o lo que sea. En el caso de Joe, finalmente se acercó a Mem-mem y le hizo su pregunta, para asombro y deleite de su profesora. Su deleite no fue nada comparado con el de la madre de Joe, cuando vino a la conclusión de las actividades de la semana la noche del viernes. Repetimos el momento de Joe enfrente de la audiencia:

Joe: (acercándose dubitativamente como antes) ¿Cogías peces?

Mem-mem: (mirando perpleja y luego recordando) No sé … Sí … Sí, eso eso, solía coger peces

(Entonces Mem-mem se salió del guión anterior y continuó)

Mem-mem: ¿Has visto algún pez?

Joe: Aquí (señalando el cubo del pescado)

Para aquellos que le conocía, esto fue asombroso. Algo que Joe nunca había hecho antes – hablar en una situación agobiante de teatro y público, por no decir responder a una pregunta no esperada. Su madre estaba bañada en lágrimas.

Sugerencia

Considera quitar la presión a los estudiantes con los que trabajas haciendo que sea lo que sea lo que estés haciendo con ello no importe demasiado. Intenta un encogimiento de hombros “no importa demasiado” y mira qué consigues. No esperando mucho puedes conseguir mucho más de lo que sospechas.

http://cdatraining.co.uk/tip_detail.asp?TipID=26

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One thought on “Pistas para enseñar. Pista 21. Quitar el peso de la expectación de los estudiantes

  1. Cuando yo daba clases de teatro a niños, mis alumnos en Junio tenian que presentar una obra ante padres y compañeros. Nos pasabamos ensayando meses y más meses.
    Durante Mayo ya me hacia la obra de perlas y solo teniamos que limar pequeñisimos detalles.

    LLegaba Junio, el día de la actuación y les importaba tanto, tanto, tanto lo que fueran a pensar sus padres y compañeros que lo hacian peor que en el primer ensayo (alla por Enero).

    Despues, cuando de nuevo en clase conmigo, les pedia que repitieran la obra para ver donde habiamos fallado y que puntos fuertes teniamos… LA VOLVIAN A HACER DE CINE.

    Me podeis contestar que seria por el miedo escenico… Vale, tendra que ver, pero el caso es que esos niños representaban la obra delante de otros compañeros continuamente… Pero, clar. AQUEL ERA EL GRAN DÍA!

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