Pistas para enseñar. Pista 17. Desbloqueando a la gente

Recuerdo cuando empecé a interesarme en la PNL como una de las cosas que más me llamó la atención era la importancia de las preguntas. Resultaba, para mi sorpresa entonces, que para enfocar la atención de la mente, son mucho más eficaces las preguntas que las afirmaciones.

Christopher Davies nos lo recuerda, y nos lo ilustra en el siguiente artículo:

Pista # 17 – Desbloqueando a la gente

Un grupo de estudiantes con diferentes grados de capacidad de aprendizaje están sentados alrededor de un enorme montón de papel arrugado. Hay silencio excepto por una guitarra tocando en segundo planto. Entonces el sonido de una flauta – no todos la oyen al principio – luego se repite, ligeramente más alta – hasta que todos se percatan de que viene de dentro del papel. El papel se rasga. La guitarra se vuelve más sonora, más urgente. Una chica aplaude con tensión nerviosa. Un par de cuernos aparecen del papel, seguidos por una figura enmascarada – medio ciervo medio persona. La música crece – los estudiantes miran intensamente. El ciervo/humano rodea el montón de papel y desaparece en el bosque.

Esta era una escena de una función reciente de la compañía de teatro Bamboozle. Después de que Hern desapareciera pregunté a los estudiantes que pensaban de los que acababan de ver. Algunos pensaron que era Hern el cazador, que había sido mencionado antes en la historia, pero que todavía no había aparecido. Les pregunté qué podríamos hacer para averiguarlo. Hicieron varias sugerencias y un chico dijo: “No lo sé”. No sé tú, pero yo oigo frecuentemente a los niños decir “No sé” o algo similar, cuando mi intuición es que realmente saben, o al menos tienen una idea, pero algo les impide decirlo. Puede que estén nerviosos por si su idea no es aceptable para el grupo o para mí, o quizá no tiene la idea suficientemente formada como para ser capaz de expresarla con palabras. Cualquiera que sea la razón, una manera estupenda de ayudarles a articularla es decir:

“Me doy cuenta de que no sabes, pero ¿y si lo hicieras?” o “pero ¿y si supieras?”. Funciona como un reloj, casi siempre, desde mi experiencia.

Por ejemplo, estaba en un curso de LAB profile esta semana y en uno de los ejercicios que estábamos haciendo le pregunté a Jane:

CD: ¿Qué es importante para ti en un trabajo?

Jane: Satisfacción, trabajar con gente que me guste, tener un reto.

CD: ¿Por qué la satisfacción es importante para ti?

Jane: Creo que no estoy segura.

CD: Ya me doy cuenta de que crees que no estás segura, pero si estuvieras segura ¿qué sería?

y ¡bingo! Salió directamente con por qué la satisfacción era importante para ella.

El problema con frases como: “No sé”, “no puedo hacerlo”, “no me gustan los lunes por la mañana”, “no puedo perder peso” es que suenan como si fueran hechos. Escritos en piedra. Nuestra neurología se apaga – nuestro inconsciente deja de buscar en la internet de nuestra mente soluciones porque le hemos dado el mensaje de que no hay solución. “No lo sé” – punto. Así que preguntitas como “¿y si supieras”, “¿y si pudieras” “¿y si te gustaran los lunes por la mañana?” “¿y si perdieras peso?” arrancan de nuevo el inconsciente y abren posibilidades que habían parecido inalcanzables.

También funciona cuando ayudamos a expresar una preferencia. A veces experimentaba conversaciones como esta cuando ofrecía algo para beber:

– ¿Quieres café o té?
– No me importa.
– Bueno, puede ser cualquiera.
– Lo que estés haciendo.
– Estoy haciendo los dos.
– No me importa – tomaré lo que tú tomes.
– Yo no voy a tomar nada.
– Bueno, tomaré cualquiera – de verdad que no me importa.
– Aaaaaaaaaagh!

Una opción, por supuesto, es tomar la decisión por ellos después del primer “no me importa” y decir “vale, café”. Pero sospecho que tienen una preferencia pero quizá piensen que decirlo es de alguna manera incómodo para mí. Cualquiera que sea la razón quiero que ellos me digan lo que prefieren, si no yo tengo que decidir por ellos, y a mí realmente no me importa (!!).

Ahora lo que digo es esto:

– ¿Quieres café o té?
– No me importa.
pero ¿y si te importara?
– Café, por favor.
– ¡¡Hurra!!

Algunas respuestas a “no puedo”, etc.

No puedo dibujar – ¿cómo sería si pudieras?

Nunca seré capaz de perder peso – ¿cómo sería si lo hicieras?

No puedo hacerlo – pero ¿y si pudieras?

No estoy seguro – ya veo que ahora no estás seguro – ¿cómo sería si lo estuvieras?

Para divertirse.

Si vas a ofrecer a alguien café o té, olvídate del café, simplemente di “¿quieres una taza de té?” y si dicen “no me importa” … ¡¡grita!!

Diviértete con esto, yo lo encuentro realmente efectivo y puede conseguir que los niños, o aquellos con los que trabajes, consideren cosas que no pensaban que eran posibles.

http://www.bamboozle.dsl.pipex.com/tips/tip017.htm

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