Pistas para enseñar. Pista 16. Simplemente di sí

Sabemos que una sola palabra a veces marca la diferencia en cómo se entiende un mensaje. Más si la palabra es potente, y una de las más potentes es “sí”. Christopher Davies nos cuenta cómo utiliza el poder de esa palabra en este artículo.

Pista #16 – Simplemente di sí

Recientemente me solicitaron que fuera a una escuela de primaria para trabajar con un grupo de niños de sexto que están en el Equipo de Juegos. Su trabajo es organizar juegos para los niños más jóvenes durante la hora del comedor y mantenerlos ocupados. El profesor encargado quería que trabajara con el Equipo estrategias que pudieran usar para ayudarles a involucrar e implicar a los otros niños en los juegos que hacían. Durante la mañana estuvimos hablando sobre cómo manejar situaciones donde un juego estaba en marcha y otros niños querían apuntarse. Les sugerí que ya que su trabajo era interesar a los niños en los juegos la respuesta tenía que ser “Sí, podéis jugar”. En algunos juegos es sencillo llegar tarde y unirse casi en cualquier momento. Pero, como indicaron los niños, hay juegos donde no es posible unirse inmediatamente sin molestar a los que ya están jugando. Así que salimos con la idea de que cualquiera que fuera el juego que se estuviera, ya sea uno que puedes apuntarte directamente u otro que puedes estropearlo si lo haces, el encargado del juego necesitaba comenzar su respuesta con “Sí …”.Supongamos un juego en marcha que puede ser estropeado si se unen otros y llega un niño que quiere jugar … :

Niño: ¿Puedo jugar?

Encargado: Sí. Sólo espera un momento y en cuanto termine esta ronda puedes participar.

Es mucho más motivador para el futuro jugador que:

Niño: ¿Puedo jugar?

Encargado: No. Esta ronda ya ha comenzado. Tendrás que esperar hasta que acabe.

Los vendedores conocen también el poder de la palabra “Sí”. Cuando un comercial interactúa con nosotros como posibles clientes intentan que entremos en un estado mental que diga sí. La idea es, por supuesto, que digamos sí a un montón de cosas que no importan realmente antes de decir sí a comprar lo que sea que estén vendiendo. La manera que tienen de hacer esto es usar los que llaman “Grupos de sí”. Son una serie de preguntas o afirmaciones a las cuales es imposible decir nada más que sí, o si no decimos “sí” en voz alta entonces decirlo internamente, o asentir. Quizá un vendedor ha visto una pareja por el concesionario y mirando un deportivo rojo. Se acerca y dice: “Están juntos ¿no?”. Ellos dicen “Sí”. “Y estáis mirando este Mercedes rojo”. “Sí”. Y ya tiene a los clientes diciendo sí de partida.

También podemos emplear esta táctica para conseguir buenos efectos en el aula. Un grupo de sí en el aula esta mañana podría ir así: “Así que es viernes por la mañana, hace sol, esta noche es noche de San Juan y hoy vamos a trabajar en … “. Antes de decir al grupo lo que vamos a trabajar están en un estado mental de “sí” ya sea consciente o inconscientemente.

Una excelente manera de usar la energía de la palabra “sí” es el juego “Sí, vamos”. En este juego uno de los jugadores da instrucciones y los otros gritan “Sí, vamos” y entonces todos siguen las instrucciones. Así que va como esto:

Todos los jugadores se sitúan en un espacio de la habitación.

Persona A: Saltemos a la pata coja con la derecha.
Todos: ¡Sí! ¡vamos!

Todos saltan a la pata coja con la derecha por la habitación

Persona B: Rasquémonos la cabeza.
Todos: ¡Sí! ¡vamos!

Y continúa así. Como te puedes imaginar puede convertirse en algo muy energético o muy estrambótico, depende de la gente con la que juegues.

Yo utilicé este juego hace poco para elevar los niveles de energía de un grupo con el que estaba trabajando. Cuando les expliqué lo que íbamos a hacer, recibieron mi sugerencia de una manera muy desganada. Su falta de entusiasmo para mi brillante idea bien podía deberse a cómo la introduje, o a que estaban cansados, no lo sé. Sea cual fuere la razón me percaté por su reacción que necesitaba añadir algo de energía. Así que les dije con una falsa consternación “eso no suena muy entusiasta – ¿conocéis el juego de ‘Sí vamos’ – va así: yo digo ‘hagamos una cosa’ todos vosotros gritáis bien fuerte ‘¡Sí! ¡vamos!’ y lo hacemos”. Funcionó. Todos entraron a gritar las respuestas y, hop, presto, los niveles de energía subieron y comenzamos con el trabajo que, repentinamente, parecía mucho más divertido.

Algunos ejemplos de “grupos de sí” para el aula

  • Bueno, acabáis de venir del patio, gracias por entrar tan silenciosamente, y estamos sentados en círculo. Tengo este libro en la mano que es sobre …
  • Así que son las diez, lunes por la mañana, y estamos aquí reunidos para pensar en formas de conseguir que la gente diga sí …
  • Bienvenidos, estamos reunidos en el hotel Hilton, podemos ver el sol saliendo por la ventana, oír el tic-tac del reloj y sentir nuestra respiración mientras nos preparamos para …

Diviértete haciendo que tus grupos digan sí muchas veces antes de que les digas lo que van a hacer y observa lo que ocurre.

http://www.bamboozle.dsl.pipex.com/tips/tip016.htm

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