CONOCERTE, RESPETARTE, QUERERTE

La elaboración y creación, de este texto está inspirado en la obra “Como dar una ventaja emocional a los niños”, de Marion Riekerk. 

Hazte de tiempo para escuchar tus sensaciones internas. Te sentirás valioso/a, pensaras bien y encontrarás buenas soluciones a tus problemas. 

Respeta tus emociones: así respetaras también las de los demás (aún si… la gente te mostró poco respeto cuando eras niños y, aunque no todos lo hagan ahora). 

Aprecia tus sentimientos, los que sean…  por lo que son, por cómo nos vemos. 

Abraza a las personas (con su permiso, por supuesto). A los demás les gusta, “todos” necesitamos, al menos, cuatro por día… Acaricia, reconoce, respeta.   

 Acaricia, besa y…si es posible y deseable sexualmente Haz el amor; también sexualmente.  Esto es bueno para nuestra salud (física y mental) y el mejor ejercicio bioenergético que implica a todo el organismo, desde la entrega sexual reciproca, el respeto y el compartir afectivamente; dar y recibir.  

Permítete vivir el miedo y el enojo. A veces las lagrimas y berrinches son saludables; nos ayudan a deshacernos de tristezas y frustraciones, como los niños saben, naturalmente. Todos tenemos miedo a veces, nos frustramos y necesitamos llorar de vez en cuando… 

Saca a tu niño (interno) a pasear. Juega, disfruta, crea, ama (¡¡aún si… tienes cosas “más importantes que hacer”!!). Imagínate como cuando juegas con los niños; ellos aprenden, crecen y aman mientras juegan. Saca a relucir tu parte lúdica y sentido del humor, tus “travesuras” también.  

Toma tus propias decisiones. Tanto como sea posible; sentirás confianza (aun si… a veces, algunas de tus decisiones son “inconvenientes” o embarazosas para otras personas).  

Pon/ponte limites razonables y recuerda/te que el elogio funciona cuando la “culpa” o el castigo fallan. (Aunque no lo creas, tú no necesitabas ni merecías el castigo que tuviste).  

Explora y deja explorar (aun si… a veces te asusta). Somos curiosos por naturaleza y también tenemos mucho sentido común. Inventa, crea, descubre… Arriesga… 

Espera lo mejor de las personas. Con esta disposición veras que harán lo posible por demostrarte que tenias razón.  

Disfruta contigo mismo/a y con los demás (y no te preocupes demasiado). Es un privilegio poder compartir afecto. Al igual que los niños, somos vivaces, inteligentes, capaces, afectuosos, sensatos, hermosos/as, o cuando menos, podemos serlo, si de verdad lo queremos y lo buscamos.  

Sobre todo, piensa bien acerca de ti y cuídate a ti mismo/a.  

 Necesitamos ser abrazados/as, reírnos y llorar y enojarnos a veces; necesitamos tiempo para hablar, jugar, soñar y necesitamos ser apreciados/as. Lo necesitamos y sobre todo, lo merecemos.   

Dentro de ti tienes las herramientas necesarias para conocerte, respetarte y quererte; para crecer personalmente y poder compartir amistad y afecto, querer y ser querido/a.  

 

Me despido con un proverbio oriental anónimo citado por Celedonio Castanedo: 

 

“Tener coraje para cambiar lo que se puede cambiar;tener serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar;tener sabiduría para distinguir entre estas dos”. 

 

 

Atentamente, Txema Ibrain.    

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2 thoughts on “CONOCERTE, RESPETARTE, QUERERTE

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