Pistas para enseñar. Pista 8. El círculo perfecto

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Nos hemos parado a pensar si la manera en que hacemos una cosa es la mejor posible? ¿Buscas cómo mejorar tus estrategias?

Chris Davies nos cuenta su opinión en este artículo.

Pista # 8 – El círculo perfecto

Somos criaturas de hábitos – o al menos algunos de nosotros – algunas veces. Muchos de nosotros habremos experimentado el ritual anual de establecer los propósitos de Año nuevo sólo para encontrarlos abandonados después de una semana. Si tenemos suerte es así. Nos sentimos más cómodos con lo que ya sabemos, de forma que podemos volver fácilmente a lo familiar.

Las organizaciones son también así. El Observer de ayer trajo una historia de 1979, cuando Don Ohlmeyer acababa de convertirse en el productor ejecutivo de deportes en Estados Unidos de la NBC. Él decidió transmitir la final masculina de Wimbledon en directo en la programación matinal. Para encajarlo en el horario estadounidense, y poder emitir el primer y lucrativo anuncio comercial, Ohlmeyer, acostumbrado a que la televisión dicte los tiempos de los deportes en EE.UU., solicitó que se retrasara 5 minutos el comienzo del evento en la pista central. Un poco jeta, puedes pensar, que es lo que presumiblemente pensó el organizador del torneo David Mills.

“No muchacho, no” – dijo.

“¿Y eso?”.

“Nunca se ha hecho”.

Y así era. Hasta el momento por lo menos.

Las escuelas, en general mucho menos impertinentes y ancladas que Wimbledon, también tienen formas de hacer las cosas. Y por muy buenas razones – los niños necesitan orden y sería bastante imposible dirigir una escuela sin tener sistemas para ciertas actividades. Algunas veces, en cambio, los sistemas se comenzaron por una muy buena razón hace unos años, y continúan hasta hoy simplemente porque así es como se hacen las cosas.

Durante 14 años trabajé como profesor en una escuela primaria y me encantó. La oportunidad de enseñar lo que me apasionaba me pareció como el paraíso, y la oportunidad de construir relaciones con niños era inmensamente satisfactoria. Aún así había algunas cosas que me ponían de los nervios. Y una de ellas era evitar las riñas que ocurrían cuando los niños estaban poniéndose en fila fuera de las clases esperando a entrar del recreo o la hora de comer. Era una tarea de la que no estaba avisado – tenía cosas fantásticas sobre las que quería hablar y las lecciones de arte de mis sueños estaban esperando a ser comenzadas y allí estaba Rashmi preocupándose de si Jo se colaba o no, y además Jason estaba enfadado porque no podía estar al lado de Anil porque estaba Philip … etc. A quién le importa, por el amor de Dios.

La respuesta es que a Rashmi le importaba y a Jason también. Jo siempre llegaba la última a la fila y se abría paso a codazos hasta la primera posición – y Philip siempre estaba metiéndose con alguien. Y yo tenía que dedicarle tiempo. El resultado era que acababa irritado, reñía a los niños y la lección de mis sueños tenía menos lustre.

Entonces, demasiado tarde para mí, oí la respuesta. Estaba dirigiendo un taller sobre gestión del comportamiento con algunos asistentes de apoyo escolar y uno de ellos explicó el sistema que usaban en su escuela, creo que era en Stamford.

Hacían que la clase se pusiera en un círculo. Tan simple – ¿quién dijo que el círculo era la perfección? Usando un círculo no habría habido la posibilidad de que Jo se colara al hasta el principio – no hay principio. Los círculos son jerárquicamente neutrales. Y tú decides quién comienza el círculo. Puedes recompensar a aquellos que están formales haciendo que se conviertan en el principio de la fila, etc. Deseé haber oído esto al comienzo de mi carrera docente.

¿Y esto en qué ayuda a aquellos de nosotros que no tenemos niños para poner en fila? El asunto es que lo que hice como profesor todos esos años fue permitir el sistema habitual- todos siempre se ponían en fila en las puertas de las clases – fuera visto como la manera, la única manera. Alinearse en línea recta, o a veces no tan recta, era como se hacía – yo acepté el sistema tal y como lo encontré. Y ahí se acabó todo. Lo podía haber cambiado, pero nunca se pasó por mi cabeza.

A propósito, la historia de Wimbledon no termina aquí. La final de 1979 fue entre Bjorn Borg, que perseguía su cuarto título consecutivo y Roscoe Tan, el aspirante americano con el servicio de un cohete. Uno de los comentaristas de Ohlmeyer resultaba que era también agente de Tanner y tuvo una conversación con esta persona. Cuando el árbitro llamó a los jugadores a la pista, Borg estaba preparado, pero no se encontraba a Tanner. Estaba en el baño y estuvo allí 5 minutos “no sintiéndose bien” mientras la NBC transmitía la introducción, el anuncio y fue entonces cuando, como el resto de nosotros, estaba preparado para ver el tenis.

Sugerencias

Piensa en una situación en la que no obtienes el resultado que quieres. Considera cómo puedes cambiar lo que ocurre – incluso si ha sido siempre así. Recuerda que hacer algo, no conseguir el resultado que se desea y hacerlo otra vez … y otra, es la definición de algunos para la locura. No quiero ni pensar dónde me deja eso después de 14 años de alinear niños para entrar en clase.

Trae a tu mente un hábito que tengas en tu vida personal, o una regla que hay en tu lugar de trabajo y mira si la razón de que surgiera sigue existiendo. Si no, considera que pasaría si tú, o tu organización, la cambiara.

Artículo original en: http://www.bamboozle.dsl.pipex.com/tips/tip008.htm

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