Pistas para enseñar. Pista 7: Creer es ver

¿Cómo nos afectan las creencias que tenemos en lo que somos capaces?

Chris Davies nos cuenta su experiencia sobre esto en el siguiente artículo

Pista #7 – Creer es ver

El fin de semana pasado fuimos a estar con unos amigos que viven en un pequeño pueblo de Yorkshire no lejos de Scarborough. Llegamos entre las colinas bajo un sol glorioso el viernes a la tarde y yo me fui a correr. Disfruto particularmente corriendo en sitios nuevos. La carretera que salía del pueblo pronto me llevó a un camino forestal entre campos de trigo. El cielo estaba azul y claro, y el aire templado. Las perdices sonaban enfrente de mí, una liebre salió de su escondite y escapó a lo largo del camino y había abundantes aromas de hierbas y flores silvestres en el aire. Entonces oí las alondras. Ahora las alondras no son tan comunes como solían y a mí me encanta oírlas. Lo que tienen las alondras es que son fáciles de oír, pero no tan fáciles de ver – especialmente contra un cielo brillante. “En algún lugar ahí arriba hay al menos dos alondras pero no voy a ser capaz de verlas” me dije. Miré al cielo brillante y no vi nada excepto … el cielo brillante. Así que disfruté con el maravilloso canto y seguí corriendo.

Pero, un momento. ¿Quién dice que las alondras no son fáciles de ver? ¿Según quién, exactamente, no voy a ser capaz de verlas contra el cielo brillante? Era según yo, de acuerdo a mi sistema de creencias en ese momento. “Las alondras son difíciles de ver – no voy a ser capaz de verlas” era lo que me había estado diciendo a mí mismo. Así que ¿qué ocurrió cuando las busqué?. ¡Qué sorpresa! mis sentidos habían obedecido a mi sistema de creencias y se aseguraron de que no fuera capaz de verlas.

Pista: cambiar el sistema de creencias.

Me dije a mí mismo – todavía corriendo, debo añadir – que qué pasaría si tuviera la creencia de que “hay alondras ahí arriba cantando y si miro las veré”. Miré e inmediatamente vi el rápido batir de alas y el planeo de una de ellas, luego miré a la izquierda y vi la otra. En segundos.

La única diferencia entre la primera vez que miré y la segunda era mi creencia en el resultado. En ambos casos mi vista era suficientemente buena para verlas, estaba en la posición correcta para verlas, estaba mirando más o menos en la dirección correcta, etc. En la primera ocasión yo no esperaba verlas y en la segunda sí. No es tanto un caso de “ver es creer” como de “creer es ver”.

Una de las grandes cosas de sostener una creencia es que no importa si es verdad o no. Lo significativo es si creemos que es cierta. Una vez que lo hacemos, nuestra neurología actúa como si fuera cierta – todo nuestro inconsciente trabaja para hacerla verdadera – haciendo que lo que pensamos que podemos sea lo que realmente consigamos.

Cuando era un niño una de las comidas que odiaba realmente eran las natillas de huevo. A pesar de que encantaban a todo el mundo a mi alrededor y me animaban a que las probara una y otra vez no tomaba nada. Ya sabía cómo sabían, muchas gracias, y era horrible. ¡No, no y no!. Entonces un día había un postre que me describieron como dulce de leche – resulta que el dulce de leche era uno de mis postres favoritos – así que me lo terminé y pedí repetir un poco más. Acertaste, me habían engañado – lo que había comido eran realmente natillas de huevo con un nombre diferente. Recuerdo haber estado muy enfurruñado largo tiempo por la decepción, pero lo que me habían hecho había sido darme otro sistema de creencias – “aquí hay una comida que realmente te gusta”. Así que aceptando esta creencia como si fuera cierta me comí las natillas y las disfruté. Todavía no me gusta la idea de engañar a la gente para que crea cosas, pero esto ilustra perfectamente el tema y soy muy entusiasta en animar a la gente a que cambie las creencias que no les funcionan por otras que lo hagan.

¿Cómo podemos aplicar esto en nuestro trabajo con jóvenes? Una manera es asegurarnos de que las creencias que tenemos sobre los estudiantes con los que trabajamos los toman en una dirección positiva. En mi experiencia es posible volverse escéptico sobre si un niño en particular, o incluso una clase, alguna vez aprenderán algo de lo que yo intento (para más información sobre esta delicada palabrita ver la pista nº 1) enseñarles. Cuando ocurre esto entra en juego una profecía de autocumplimiento. Creo que nunca van a aprender, así que no lo hacen. ¿Por qué? Porque mi creencia era que no podían aprenderlo, por lo que mis recursos inconscientes habrían trabajado en la dirección de hacerme enseñar de una forma que no puedan comprender, y de que yo vea las señales para que yo lo interprete como si simplemente ellos no lo pillaran. Y todo esto sin darme cuenta de lo que está ocurriendo. Si delante de un niño sobre el cual no he sido capaz hasta ahora de motivarle, me doy la creencia de que hoy es es día en que voy a poder conseguirlo, lo que sucederá es que mis procesos inconscientes trabajarán para cumplir esa creencia. Y quién sabe lo que será posible entonces.

Cuando Sue, mi esposa, enseñaba arte en una escuela de secundaria se encontraba a menudo con niños que decían “no puedo dibujar”. De alguna manera mantenían la creencia de que dibujar estaba fuera de su alcance. Cualquiera que haya trabajado con niños durante una temporada se habrá encontrado con algo similar. Sue solía dividir la tarea en pequeños pasos de tal forma que el niño conseguía dibujar una línea corta – puede que parte de una concha – correctamente. En un sentido ella le estaba enseñando al niño como dibujar una concha un poco cada vez. En otro nivel lo que estaba haciendo era alterar el sistema de creencias del niño a uno de “oh, después de todo puedo dibujar”. Si podemos cambiar el sistema de creencias de los niños con los que entramos en contacto a uno de “oh, si puedo …” les estaremos dando un pequeño tesoro para su vida.

Algunas sugerencias.

Cuando estés frente a ese niño, o esa clase, introduce en tu sistema de creencias de que hoy es el día … Recuerda que no importa si es verdad o no, lo que importa es si crees que es verdad – entonces comienzan a suceder todo tipo de cosas.

Tómate un tiempo para creer que lo que quieras ver y averiguar cuánto eres capaz de ver de lo que crees.

La próxima vez que oigas una alondra, mira hacia arriba, con la seguridad de saber que la vas a ver.

Si alguien te da dulce de leche, ten cuidado, pueden ser natillas de huevo.

Para sonreír

“Ya creamos que podemos, o que no podemos, probablemente estemos en lo cierto”.

Artículo original en: http://www.bamboozle.dsl.pipex.com/tips/tip007.htm

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