Pistas para enseñar. Pista 3: Preguntar sin enjuiciar

Un nuevo artículo de Christopher Davies en su serie “Tips for teaching” (pistas para enseñar). En esta ocasión nos ilustra sobre el arte de preguntar.

Pista #3 – “Preguntar sin enjuiciar”

La primera vez que estuve autoempleado, tenía claro que iba a necesitar aprender escribir a máquina – los días de pasar documentos a una secretaria se habían terminado. Me pasé la semana entre Navidad y Año Nuevo frente a un teclado con un libro de aprenda usted mismo mecanografía. A lo largo de los años me he vuelto algo más rápido, lo suficiente para mí. A no ser, esto es, que haya alguien mirándome. Entonces bajo mi velocidad, comienzo a vacilar y a cometer errores – más de lo normal. ¿Por qué sucede esto? Porque me siento juzgado. La persona que me está mirando probablemente no tenga el más mínimo interés en mis habilidades mecanográficas, o en mi falta de habilidades, y simplemente está trabajando conmigo en un documento. El asunto no es si estoy siendo evaluado sino que yo lo siento así. Los niños se sienten frecuentemente juzgados cuando miramos su trabajo o escuchamos lo que tienen que decirnos.

El enjuiciamiento es el enemigo del aprendizaje.

Cuando trabajo con nuestra compañía de teatro, Bamboozle, los profesores nos comentan con asiduidad lo sorprendidos que están de que un estudiante en particular haya participado en la discusión. “Generalmente no dice nada”, informan. Esto puede ser por varias razones: un espacio diferente – generalmente trabajamos en un teatro, personas diferentes, etc. De todas formas, yo apunto a lo que llamo nuestro acercamiento no enjuiciador.

Va así. El facilitador tiene una gran hoja de papel y un rotulador y dice al grupo algo como:

“Lo que vamos a hacer hoy es pensar sobre animales domésticos”, y escribe “Animales domésticos” en la parte superior de la hoja. Luego “Pongamos todo lo que podamos pensar sobre animales domésticos. Venga, ya …”. El facilitador entonces escribe todo lo se que diga, escribiendo rápido para animar el momento. No hace ningún comentario acerca de la aportación de nadie, más que repetir con un tono de voz neutro mientras escribe. No le concede reconocimiento, ni expresa sorpresa, nada. Todo lo que se diga, incluso aquello que parece no relacionado con los animales domésticos, se escribe literalmente. Y se escribe rápido y no particularmente bonito – lo importante es que queremos dar el mensaje de que todo es válido, pero nada importa demasiado. Una escritura rápida da este mensaje mucho más claramente que una caligrafía cursiva perfecta y cuidadosa.

Otra estrategia que usamos es evitar el contacto visual, el del tipo interrogante cuando el profesor mira a alguien con una mirada del tipo “tú todavía no has dicho nada” – no importa si al principio todo el mundo aporta verbalmente – los que no dicen nada también reciben el mensaje de que las aportaciones son valoradas en este entorno y nuestra experiencia es que lo harán más adelante.

Lo que estamos haciendo es quitar el juicio sobre las preguntas, no preguntando cosas de las que sabemos la respuesta. Hace unos años la escuela en la que estaba enseñando se involucró en un festival de teatro en el colegio Soar Valley y me entrevistaron en Radio Leicester para dar al festiva algo de publicidad. Al final de la entrevista el presentador me preguntó: “¿En qué carretera está el colegio Soar Valley para que la gente pueda encontrarlo?” Bueno, yo sabía dónde estaba el colegio, pero no el nombre de la carretera. Por lo que dije: “Me temo que no sé el nombre de la carretera”. El presentador, en cambio, sí lo sabía. “Está en la avenida Gleneagles”. Yo me preguntaba por qué me lo había preguntado, por qué no se lo había dicho simplemente a los oyentes.

Mi sensación es que deberíamos evitar hacer preguntas de las que ya sabemos la respuesta si queremos que los estudiantes se sientan libres de aportar ideas. Si ya tenemos un programa, simplemente digamos a los niños cuál es.

Esto significa que tenemos que ser claros sobre cuál es el programa al hacer la primera pregunta. Si queremos tener una discusión acerca de cómo tener animales domésticos nos ayuda a aprender a ayudar a otras personas, entonces tengo que escribir en la parte superior del papel “Cómo los animales domésticos nos ayudan a aprender a ayudar a otras personas” y entonces escribir todo lo que los estudiantes digan, como antes. Si esa es mi verdadera intención, lo que tengo previsto, y lo que digo es “Pongamos todo lo que sepamos sobre animales domésticos” estoy esperando la aportación que lleve la sesión hacia donde yo quiero. Estamos entonces en manos de los niños que adivinen lo que estoy pensando y se darán cuenta y se mantendrán callados por miedo a adivinar incorrectamente. Y ser enjuiciados por el profesor, o peor, por los compañeros.

Sugerencia:

Si no lo has hecho todavía, la próxima vez que pidas aportaciones a los estudiantes, toma una hoja grande de papel y un rotulador, pon la pregunta en la parte superior y mantente en silencio – no digas nada y observa lo que sucede.

El artículo original (en inglés) puede verse en
http://www.bamboozle.dsl.pipex.com/tips/tip003.htm

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